Consejos
Entrevista Perfecta
Tener un aspecto correcto

Este consejo básico, tan obvio en apariencia, es quizá el que más frecuentemente queda incumplido. Para muchas personas, especialmente los jóvenes, llevar un traje o una corbata es sinónimo de ir bien vestido y no siempre es así. Debes elegir tu vestuario dependiendo de la empresa a la que deseas acceder. Recuerda siempre que cuando vas a una entrevista de trabajo es primordial causar una buena primera impresión.

Es recomendable tener siempre un aspecto pulcro, arreglado y aseado. En una entrevista de trabajo debes saber vender tu imagen, conocimientos y experiencia.

Conocimientos

Cuando vas a una entrevista suele ser porque ya has pasado una primera etapa con tu CV, pero eso no significa que no te vayan a preguntar acerca de él. Por eso tendrás que ir preparado para contestar a todo tipo de preguntas, incluso algunas que tienen respuesta en el CV.

Piensa en todo lo que aparece escrito, ¿cómo fue la estancia en la Universidad o en el Colegio? ¿Dónde, cómo y por qué adquiriste esas otras habilidades y/o conocimientos que no forman parte de la vida o el temario académico normal? ¿Por qué dejaste o te despidieron de ese otro trabajo? ¿Qué crees que puedes aportar a la empresa? Para todo esto y más, debes tener una respuesta. Incluso para la más desestabilizadora e inesperada de las preguntas, hecha, a menudo, con la intención de tomarte por sorpresa y ver tu capacidad de respuesta.

Habla con claridad y corrección

No es tan difícil y en ocasiones puede incluso solucionar una primera impresión negativa. Recuerda que estamos hablando del mundo laboral y estás tratando de vender una idea: la idea de que eres óptimo para ese puesto. Eso incluye el concepto de saber expresarte y saber expresarse significa no sólo hablar con un tono claro y seguro, sino también utilizar un lenguaje correcto.

Lo mejor es ser preciso y no exagerar al dar información que no te han preguntado. Sólo responde las preguntas formuladas por el entrevistador. Si te preguntan algo concreto, responde algo concreto.

Debes ser amable. Tienes que mostrar que puedes integrarte en la empresa y que tu entrada no va a suponer problemas de adaptación ni para ti ni para tus futuros compañeros de trabajo.

Controla tus gestos

Son muchas las empresas que utilizan los servicios de psicólogos o ejecutivos con un entrenamiento específico para la lectura del lenguaje corporal. Ten por seguro que todo lo que hagas en presencia de una de estas personas será analizado en detalle, desde la postura en la que te sientes hasta dónde y cómo apoyas las manos, pasando por la mirada y cómo mueves las manos. Todo tiene un significado.

¿Qué más tienes que saber?

No cruces ni brazos ni piernas. Eso es adoptar una postura defensiva y hace parecer que tienes que cubrirte de algo. Tampoco exageres tu confianza.

Nunca quedes como un mentiroso ni como un irrespetuoso.

Sonríe. No te quieren contratar por tu simpatía, pero si el ambiente lo permite no tienes por qué estar serio. Tienes que ser una persona de fácil trato que se va a integrar a la empresa.

Mira a tu interlocutor a los ojos. Ser tímido no es un delito, pero si tienes confianza en ti mismo tienes que ser capaz de mirar a los ojos a la gente con la que hablas. Si miras a otro lado significa que mientes o que tienes miedo. Ninguna de estas dos opciones te ayudará a conseguir el puesto.

En conjunto, tienes que mostrar respeto, atención, confianza, interés y facilidad de trato. El puesto de trabajo es importante para ti y también lo es quien te entrevista.